Comunícate con tu pareja

Hoy me animo a hablaros sobre la importancia de comunicarse con la pareja.

Te estoy muy agradecida, Jordi Bastida, por el comentario tan bonito que me has hecho en uno de mis post. Parafraseándote, te respondo que una de las cosas que tengo que agradecer a la esclerosis múltiple, que me acompaña desde hace 30 años, es tener la fortuna de conocer a matrimonios como el que constituís Manoli y tú.

Os visito a los pacientes cada 6 meses durante años y años seguidos, ¿cómo no vamos a crear momentos de confianza a nivel emocional, momentos en los que somos naturales y vamos perdiendo las poses?

Una de las mejores enseñanzas es la que me dais los matrimonios bien avenidos. Son en estos momentos donde aprendo, donde me siento crecer, y la enseñanza, que también aplico a mi vida personal, la puedo recomendar a otras parejas. 

De la lectura de los textos de Stephen R. Covey saco ideas que adapto a mi manera de ver las cosas. Según él, el matrimonio es la relación más íntima, de mayor riqueza potencial, más gozosa, satisfactoria y productiva de todas las relaciones posibles de este mundo. 

Todos sabemos que hay momentos críticos que pueden amenazar la relación de una pareja y uno de ellos es la enfermedad. La enfermedad puede suponer una brecha y en cómo la afrontamos está la clave del crecimiento y la felicidad.

Mi impresión es que los matrimonios que siguen adelante, y en consecuencia sus familias, son los que practican la comunicación profunda

Está bien hablar sobre personas, ideas, acontecimientos, familia, planes… pero poco a poco es bueno buscar momentos, que en mi opinión se pueden agendar para no evitarlos, en los que se hable del mundo interno, de los sentimientos, de las dudas, de los miedos ante la rotura del guión que ha supuesto la enfermedad. 

Comenta Miguel a un post: Hay mucho de qué hablar, pues hablemos, y por supuesto borrar ese «pobrecita» y sí, aplaudir cada esfuerzo por superarse.

La necesidad de hablar no siempre va al unísono. No consiste en hablar en el momento que yo lo necesito sin tener en cuenta las necesidades del otro, pero sí en indicar al otro la necesidad de practicar la conversación, pues la clave para no dejar de amar consiste en hablar, y particularmente sobre los sentimientos. No solo experimenta cambios en sus emociones la persona con esclerosis múltiple, también la pareja, y cada uno tiene sus propias razones. 

Hoy en día hay una moda que incita a combatir las diferencias y acontecimientos adversos de la vida a través de controlar la actitud y la conducta, a través de un comportarse bien. Oímos repetidamente frases que animan al positivismo: “todo tiene un lado positivo”, “con entusiasmo todo es posible”, “sonríe y recibirás sonrisa”… pero estos pensamientos, con ser buenos, pueden también ser una trampa o resultar tóxicos si no se aplican en una dosis adecuada. Si se aplican en exceso o son ficticios acaban siendo tiritas que no consiguen curar la herida, pues no se trata de cambiar el comportamiento sino de cambiar la creencia. 

Si de verdad se quiere tener una vida en pareja efectiva no sirve intentar sonreír todo el rato, controlar las ganas de quejarse o buscar vías de escape para no pelear, lo que sirve es trabajar la comunicación efectiva, con el objetivo de establecer una relación de confianza. No es fácil, pero hay que encontrar la valentía para hablar y las ganas de aclarar, porque los silencios pesan como las piedras, las piedras se vuelven muros, y los muros finalmente separan. La apertura sincera permite descubrir lo que cada uno piensa y siente y con ello se consigue una comprensión mutua. Tener mayor conciencia del terreno interior del otro aumenta el respeto recíproco.

Expresa Vanessa en Facebook: Decidí cambiar mis pensamientos y con ayuda de mi marido y mi familia llevo una vida normal, estoy embarazada y soy feliz.

«Me pongo en el papel de enfermo o enferma y mi matrimonio no va bien». «Puedo pensar que con otra persona más comprensiva, más delicada, las cosas me irían mejor».  Esta forma de pensar es errónea. No se trata de encontrar a la persona adecuada sino de crear la relación correcta y para ello hay que cuidar la mitad que cada uno aporta. La conversación profunda ayuda a que cada uno cuide su mitad. 

No se trata de lo que nos importa nuestra pareja al principio sino de cuánto nos importa hasta el final

Consejos para la conversación 

  1. Se proactivo/a, es decir, haz tú la petición de conversar.
  2. Acepta que al otro le cueste encontrar el momento.
  3. Insiste en encontrar el momento. No desfallezcas. 
  4. Busca un lugar idóneo para hablar. Te aconsejo que sea fuera de casa. Puede ser un bar donde no haya mucho ruido o en plena naturaleza. Ten en cuenta que cuando estamos rodeados de gente controlamos más el tono de voz y los gestos, y también que salir distiende. 
  5. Elige un tótem, es decir un objeto que coja el que habla y que hasta que no lo suelte el otro no interrumpe. Puede ser un bolígrafo, una botella, un cojín, no importa, es un objeto que tendrá consigo el que esté hablando y le permitirá hablar sin interrupción hasta que no lo suelte. ¡Es muy importante respetar esta regla!
  6. Coge el tótem y empieza a hablar. Hazlo con un objetivo. Expresa sobre qué quieres conversar de forma concreta. No va a ser el único día que habléis, iréis hablando de todo a lo largo de las conversaciones. No saltes de una idea a otra. Si ves que te has ido vuelve a centrarte en la idea inicial.
  7. Entrega el tótem.
  8. No interrumpas cuando tu pareja se exprese. Respeta su turno de la misma manera que se ha respetado el tuyo. Uno y otro tendréis ganas de interrumpir cuando no estéis de acuerdo con lo que el otro dice, pero es muy importante respetar la regla. Si veis que falláis en ello, igual tenéis que dejarlo y buscar otro día en el que seáis capaces de sostener la conversación. 
  9. Acuérdate de que estás conversando con la idea de mejorar, de crecer, de aumentar tu nivel de bienestar. En una cosa tendrá más razón uno y en otra otro…  No consiste en que cada uno se “salga con la suya” sino en ponerse en el lugar del otro, en entender. La idea es que salgáis los 2 ganando y para ello a veces hay que “perder”. La mayoría de las veces un “perder” ahora, es un ganar futuro. 
  10. La conversación no es necesario que dure más de 50-55 minutos. Pasado ese tiempo no se suele conseguir nada más, a no ser que… ¡sea realmente agradable!
  11. Muy importante, no te rindas, no te olvides de repetir y repetir los momentos de conversación a lo largo de TODA la vida, empezando por el punto 1. A esto se le llama “afilar la sierra”. ¿Cuántos árboles sería capaz de cortar un leñador si no afilara la sierra cada cierto tiempo? En un campeonato de leñadores ganó el viejo y no el joven, ¿por qué?, porque el viejo paraba de tanto en tanto a afilar la sierra. 

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