¿Confiarás en los algoritmos médicos?

¿Confiarás en los algoritmos médicos?

Ayer comía con unos amigos y hablábamos de Amazon, de cómo Amazon está acabando con el pequeño comercio, y razonábamos que la culpa no es de Amazon sino de nosotros, de todos los que compramos por Amazon porque nos resulta más fácil comprar absolutamente de todo sin movernos del sofá de casa, y en una única página web.

Mi hijo también me lo hacía ver el otro día. Él es consciente de la dificultad cada vez mayor de encontrar un puesto de trabajo tradicional, pues están desapareciendo. Amazon y otros grandes monopolios acabarán con nuestra actual forma de vivir: ¿Será mejor? ¿Seremos más felices? 

Yo como médico me siento como ese dueño de un comercio pequeño. Veo con desesperación cómo las empresas farmacéuticas monopolizan cómo tenemos que diagnosticar y cómo tenemos que tratar, y la proporción cada vez más pequeña de nuestra opinión, de nuestro conocimiento, de nuestra experiencia, a no ser que sea para vehiculizar intereses. 

El oficio de médico desparecerá tal y como lo concebimos actualmente, y desaparecerá porque la clase médica estamos dejando que desaparezca. ¿El por qué?, por la misma razón que en el resto de las profesiones: unos creen que la nueva manera de trabajar nos va a llevar a un mundo mejor, otros no piensan y simplemente se dejan llevar, y otros, entre los que me incluyo, porque no podemos pararlo dado que somos una minoría que no sabe como unirse. 

Cada vez importa menos conocer al paciente por su nombre y apellidos, por lo que te cuenta de su familia, de su entorno, de sus sentimientos. Ya no va a ser necesario dedicar horas a estudiar su caso, a compartirlo con otros colegas para ver qué opinan, a buscar en revistas la publicación de casos similares, a pensar cual puede ser su mejor tratamiento, a cavilar sobre su pronóstico. 

Cada vez con más frecuencia, la atención médica consistirá en meter los datos del paciente en un programa informático y, con las variables que se introduzcan, el ordenador decidirá por el médico a través de algoritmos.  

Un algoritmo es una secuencia de pasos lógicos que permiten solucionar un problema. En medicina los algoritmos conseguirán diagnosticar e indicar un tratamiento, apoyados por inteligencia artificial, big data y biosensores. Cada caso clínico que se introduzca una base de datos lo resolverá el algoritmo a través de fórmulas matemáticas, diagramas lógicos y estadística.

La experiencia de años de oficio se valorará cada vez menos, pues el número de pacientes que puede llegar a ver un médico a lo largo de su vida profesional será siempre pequeño comparado con el número de pacientes que se pueden juntar en una base de datos mundial (big data) y… ¿Cómo no va a ser más valeroso el resultado de un análisis de tantos datos que la opinión de un pobre experto? A mi juicio este mensaje se emite para distorsionar las comportamientos de los sanitarios, que acabarán sin pensar y tomarán decisiones basadas en algoritmos, en inteligencia artificial. De hecho ya hemos empezado a hacerlo.

Pero… 

  • ¿Quién diseña y desarrolla los algoritmos? Hay que preguntarse quiénes son los autores, al igual que uno sabe quién es el autor de un libro de texto. Si las personas al mando tienen malas habilidades o piden al algoritmo que haga lo que ellas desean, ¿os imagináis la amenaza?.
  • ¿Quién supervisará que no hay errores o fraudes que conlleven a diagnósticos o terapias incorrectas? 
  • ¿Quién controlará que realmente funcionan? Nadie, ya os lo digo, igual que nadie controla si funcionan los tratamientos en el modelo actual. 
  • ¿Es bueno que un médico decida según curvas ROC, Kaplan-Meier, valores predictivos, odds ratio, intervalos de confianza, apareamientos, sensibilidades, especificidades, reducciones de riesgo, curvas de supervivencia… En vez de conocer a fondo las enfermedades y a su paciente? 

Es un cambio de paradigma con luces y sombras. Además de las sombras que ya he expresado me preocupa el hecho de que la inteligencia artificial y sus algoritmos no incorpora valores humanistas, tan necesarios para las personas.

La inteligencia artificial no puede proporcionar salud si no ayuda al cuidado espiritual de las personas, y cuando digo cuidado espiritual no estoy hablando de religión sino del alma, de ese alma que si no se cuida acaba provocando un problema de salud mental. Si no hay armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu no hay salud.

Fotografía de Alex wong en Unsplash

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