Inercia terapéutica

Uno de los mensajes que se nos está transmitiendo últimamente en las reuniones científicas es el de no caer en la Inercia Terapéutica, pero ….  ¿qué es la Inercia Terapéutica?.

La inercia terapéutica es no iniciar, o no cambiar, o no intensificar  un tratamiento cuando está indicado

En la esclerosis múltiple (EM), al igual que en otras enfermedades crónicas, hay que adecuar el tratamiento a los cambios evolutivos de la enfermedad. Para detectar el buen o mal control de la enfermedad los neurólogos solemos programar las visitas de control cada 6 meses. En estas visitas preguntamos al paciente si ha tenido brotes, le exploramos (con ello puntuamos la escala de discapacidad EDSS), y comprobamos el resultado de la resonancia magnética. Con esto podemos medir la actividad o no de la enfermedad.

Consideraremos que la enfermedad está activa (no bien controlada) dependiendo del número de brotes que haya tenido la persona, del empeoramiento de la exploración medido por la EDSS, y de la aparición de más lesiones o de lesiones que capten contraste (gadolinio) en la RM.

El problema está en determinar cuando la enfermedad no está bien controlada. ¿Tener un brote significa mal control?. Que aparezca una lesión nueva en la RM ¿es mal control?. Lo que para un médico puede ser buen control para otro puede no serlo y a la inversa. Para evitar esta disparidad entre profesionales a la hora de tomar una decisión, los médicos seguimos las recomendaciones de las guías terapéuticas. Seguir estas guías ayuda a evitar la actitud conservadora, la inercia terapéutica que lleva a no modificar el tratamiento cuando el paciente está mal controlado.

Pero las guías terapéuticas también ayudan a evitar otra actitud muy peligrosa, que consiste en cambiar demasiado rápidamente un tratamiento. En la EM cambiar a otro fármaco no garantiza que todo vaya a ir mejor. Hay que tener mucho cuidado con cambiar de fármacos a la ligera (baile terapéutico), pues no garantiza la mejoría, le provoca al paciente una alteración más en su sistema inmunológico y le somete a efectos adversos potencialmente graves.

En EM conseguir que no haya actividad de la enfermedad es un objetivo, pero no es un objetivo realista con los fármacos que tenemos en la actualidad en un porcentaje alto de pacientes. Es mucho más realista aceptar una actividad mínima de la enfermedad.  

 

Está bien no caer en la inercia del conservadurismo pero también no caer en la inercia del impulso hacia el cambio.

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