Neuralgia occipital de Arnold

Me pedís que hable de la neuralgia de Arnold.

La neuralgia occipital de Arnold es un tipo de dolor de cabeza poco común y algunos dudan de su existencia.

No se trata de un dolor de cervicales propiamente dicho, sino de un dolor en el cogote o nuca, es decir, en la parte superior y posterior del cuello, donde este se une con la cabeza.

En teoría se produce por inflamación del nervio occipital mayor o menor, que queda atrapado y comprimido dentro de los músculos de la parte posterior del cuello, en su recorrido hasta llegar a la piel del occipucio y nuca. Menos frecuentemente el nervio se daña por un traumatismo occipital o por la compresión nerviosa de un tumor.

Son tres los criterios de diagnóstico que propone la Sociedad Internacional de Cefaleas:


  1. Dolor punzante paroxístico (a ramalazos, intermitente) que parte de la unión de la primera vértebra del cuello con el hueso occipital de la cabeza, generalmente de un solo lado, en la distribución de los nervios occipitales mayor, menor y/o tercer nervio occipital.
  2. Presencia de un punto gatillo, de forma que si se presiona el nervio occipital por donde sale a la piel se provoca el dolor, y/o hipersensibilidad sobre toda el área que inerva el nervio de forma que tocar la zona dolorosa (por ejemplo al peinarse) desencadena el dolor.
  3. Alivio temporal del dolor cuando se bloquea el nervio con un anestésico.  

Es más frecuente en mujeres en la quinta década de la vida.

Veis, por tanto, que es un dolor que cuenta con unas características clínicas muy propias y unos criterios diagnósticos que permiten diagnosticarlo.

El tratamiento se basa inicialmente en el uso de analgésicos, antiinflamatorios o fármacos antiepilépticos que sirven también para controlar este tipo de dolor neuropático. Otros recursos terapéuticos son la aplicación de electrodos en la piel para crear un mecanismo neuromodulador del dolor. Para los casos rebeldes se puede utilizar el bloqueo anestésico, o la destrucción del nervio (neurólisis o neurectomía) mediante calor (termocoagulación).

La intensidad del dolor limita considerablemente la calidad de vida de la persona que lo sufre, por lo que el conocimiento de este tipo de dolor, así como del esquema terapéutico adecuado, son elementos de trascendental importancia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *