Cuidado emocional

Me gustaría compartir hoy mi experiencia con el cuidado emocional.

La salud emocional tiene que ver con la capacidad de la persona para sobreponerse a las adversidades desestabilizadoras de la vida y para resistir a las presiones cotidianas.

Según han constatado diversos estudios psicológicos, no son tanto los acontecimientos negativos los que nos producen trastornos psicológicos, sino nuestra manera de asumirlos.

No es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa lo que marca la diferencia

Yo constato todos los días que ante la misma situación estresante de recibir el diagnóstico de esclerosis múltiple (EM), las personas reaccionan de manera muy distinta. Mientras que unas se sienten dominadas por las emociones negativas, otras logran controlarlas e incluso consiguen salir reforzadas.

Hace unos años acudí a un taller sobre “Los 8 hábitos de la gente altamente efectiva”, y gracias a este taller inicié un proceso de transformación personal. Me animé a formarme como coach y acudí a clases durante 2 años. Desde entonces no he dejado de leer y formarme sobre el autoconocimiento.

Sentí que lo que aprendía podía ser útil para ayudar a mis pacientes y me sentí muy motivada a intentarlo, pero lo que experimento es que no es esto lo que se espera de mí. Siento que lo que se espera de mí es que conozca a fondo la EM y su tratamiento, que sepa comunicar bien qué es la enfermedad y porqué se ha aconsejado o no un tratamiento, y que haga los informes clínicos necesarios para obtener una baja laboral, una incapacidad, o ayudas a la discapacidad o dependencia, pero no se espera de mi que me adentre en la ayuda emocional , y me pregunto ¿por qué?.

Mi impresión es que el paciente se confunde si le hago reflexionar sobre su salud emocional, sobre sus creencias limitantes, sobre expresar sus sentimientos, relativizar los problemas, centrarse en las soluciones.

Un día intenté ayudar a una paciente a que encontrara el rumbo. Cuando salió de la consulta me quedé muy preocupada, percibí que nuestra conversación no le había sentado bien y me sentí muy culpable.  Al cabo de unos días me escribió:

Querida Dra Ramo,

Tuve visita contigo el pasado 25 de julio para resultados de una RM. Fue una visita algo dura para mi, pero que me sirvió para abrirme los ojos.

En resumen me aconsejaste que “no estaba mal” pero que debido al estrés laboral que llevaba, me veías mal anímicamente, y esto era muy perjudicial para mi enfermedad ya que podría tener más brotes. Quiero explicarte que salí “muy tocada” de la visita, pero que me sirvió para decidir que debía dar un cambio en mi vida: mi salud es muy importante y el ritmo laboral que llevaba no podía continuar. No podía ser trabajar 10-11 horas al día, no tener horario para nada, acabar cada día agotada mentalmente (acrecentado por mis problemas de concentración para el trabajo que ya venía observando hace ya dos años), que cuando me despertara los jueves ya estuviera agotada, utilizar los fines de semanas para descansar etc.

Al día siguiente de la visita hablé con mi jefe, le expliqué cómo había ido la visita médica, y le planteé que a partir del 1 de septiembre quería dejar el cargo que estaba ocupando. Ya he dado todo de mí profesionalmente en los últimos 20 años que he ocupado el cargo, pero que mi salud ha dicho basta. Sigo trabajando en la unidad pero sin cargo, puedo hacer trabajos de análisis económico cualificados por la larga experiencia que tengo, pero no puedo estar presionada por el estrés que provoca conducir un equipo de trabajo, seguir dando respuesta a las demandas cuando ya no tienes personal por la tarde, cumplir plazos inasumibles, presión de las reuniones etc. Ahora trabajo de 8h a 15h, voy a comer a casa, hago un poco de siesta, dos tardes a la semana voy a hacer baile y trabajo una tarde a la semana. Llevo sólo un mes con este nuevo ritmo de vida, y me encuentro mucho mejor.

Quería que conocieras por mi misma este cambio, ya que no tengo visita hasta enero.

Te agradezco muchísimo el tiempo que me dedicaste en la última visita, que entiendo que fue excesivo para los pacientes que estuvieran esperando, pero tus consejos profesionales y personales me llegaron muy a fondo y me ayudaron mucho a tomar una decisión que creo que va a ser muy positiva para mi salud y mi persona.

Muchas gracias y un abrazo.

Efectivamente mi presentimiento era cierto, no se había marchado bien de la visita. Desde entonces nos hemos visto en sucesivas visitas, y le he expresado que le estoy enormemente agradecida por su email, por haberme dado el retorno positivo de lo que para ella significó aquella conversación.

Sabernos útiles es el alimento que necesitamos para seguir entusiasmados con lo que hacemos. Es una maravillosa sensación.

3 comentarios en “Cuidado emocional

  1. Me parece muy interesante este artículo y debe de ser enormemente satisfactorio para usted haber recibido ese mail. Quisiera visitarme con usted. Le he enviado una petición a través de correo electrónico. Muchas gracias

  2. Hola, le escribo para decirle que me ha gustado mucho su artículo y estoy muy de acuerdo con lo que dice. Soy paciente con Em y siempre me quejo de lo mismo al tratar con los médicos, y es que normalmente se ciñen a números, resultados, estudios científicos, pero muy poco en el aspecto humano del paciente que tienen enfrente, con sus miedos, inquietudes y problemas más allá de un empeoramiento o mejora clínica. No todo se arregla con una pastilla (incluso hay cosas que empeoran). Es fundamental atender otros aspectos del paciente para una buena evolución. En mi caso, hay cosas que han mejorado en el momento en que me di cuenta que había cosas internas, profundas, que debía cambiar, estoy segura de que fue gracias a ésto y no sólo a los medicamentos que tomo, pero ese camino lo hago por mi cuenta, nunca un médico se interesó por un poco más allá de mi clínica. Siempre he dicho, no pretendo que seamos amigos y nos tomemos un café a la salida del hospital pero me gustaría tanto encontrarme con un médico que me trate como a una Persona…

    1. Muchas gracias Bárbara. Aprendo mucho de vuestros comentarios.
      Veo que esta sensación tuya es muy frecuente dados los comentarios que voy recibiendo.
      La verdad es que siento mucho que sea así. ¡Tenemos mucho que mejorar!

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