El privilegio de estar vivo

Hoy he vuelto a escuchar un video de Jorge Bucay, médico psiquiatra argentino al que llevo años siguiendo porque me gusta mucho cómo piensa y cómo lo transmite. Es un vídeo de una conversación con su hijo Demián, también psicoterapeuta. 

La vida es un regalo, dice.

Nos encontramos en una situación de guerra defensiva contra un enemigo microscópico que ataca a nuestro privilegio de estar vivos. Creo que nunca antes podíamos haber sido tan conscientes de esto, del privilegio que supone el hecho de estar vivo. Estamos en situación de aprovechar el confinamiento para pensar en qué podemos hacer para corresponder por este privilegio.

En estos momentos, y parece que por varias semanas más, hay muchas cosas que no podremos hacer. Tenemos que aceptarlo, aceptarlo sin darle vueltas, como hemos venido aceptando otras cosas en la vida cotidiana previa, por saber que no eran posibles para uno mismo. 

En estos momentos lo que toca más que nunca, es utilizar nuestra libertad para hacer lo que sí podemos hacer. La pregunta es ¿Qué puedo hacer ahora como respuesta a este regalo privilegiado de estar vivo?

Lo que os transmito son consejos que el Dr. Bucay ha ido difundiendo a lo largo de sus conferencias para ayudarnos a conseguir tener una vida efectiva, una vida en la que uno se sienta feliz. Yo acordándome de ello, lo adapto a la situación actual y os lo transmito para ver si a vosotros también os ayuda. 

1. Me obligo, me esfuerzo y pongo mi energía para transformarme en la mejor persona que creo que puedo ser. 

En este sentido, cada uno sabe cuál puede ser la mejor versión de uno mismo. 

Me ha llegado un mensaje que me ayuda:

APLICA EL AMOR: mantén la calma, da consuelo, tranquiliza, alienta, da paz. Si alguien lo aplica, yo, en mi medida, también puedo. No puedo decir «no me interesa«, «estoy ocupada«, «tengo otras cosas, otros problemas peores que el resto de la gente«, «que lo hagan otros«. 

ALÉJATE de las obsesiones, de las preocupaciones, de las condenas, de los desalientos, de lo que confunde, de lo que empuja al abismo, de lo que asusta, de lo que apresura. Para ello me alejo de la televisión, de la desinformación constante sobre el coronavirus y pienso por mí misma. Busco información, lectura, audiovisuales… sobre temas agradables, positivos, formativos, que me ayuden a crecer. ¿Y leer la Biblia? ¿Acaso el coach actual no está alineado con la Biblia? 

2. Me obligo a ser feliz, en poner mi energía, tiempo y esfuerzo, en el empeño de ser feliz. 

Ahora todos buscamos momentos de alegría, y es necesario, pero no debo confundir la alegría con la felicidad. Los memes me ayudan a sonreír, y está bien, pero no se trata de estar todo el día dando palmas y buscando alegría. La alegría no es sinónimo de felicidad. No puedo estar alegre todo el tiempo, ni es necesario. Si hago a la alegría sinónimo de felicidad, no tendré felicidad cuando baje la alegría, pues la alegría no es permanente.

Había oído decir que la felicidad está relacionada con la satisfacción, la paz y la serenidad espiritual que da saber que se está en el camino correcto. ¿Cuál es mi camino correcto?, ¿cuál es el camino que da sentido a mi vida? Ahora que tengo el tiempo que siempre he deseado tener, voy a comprometerme con pensar en ello. 

No hay un sentido general para todos. Soy yo la que tiene que decidir qué es lo que da sentido a mi vida y hacerlo. Soy yo la que tiene que estar satisfecha con lo que soy y cómo vivo. Cuando tenga la certeza de estar en mi día a día recorriendo el camino correcto, la felicidad me será permanente aun en los momentos de tristeza como estos. 

Voy a centrarme ahora y siempre en el ser, no en el tener.

3. Me obligo a ayudar a alguien a que se convierta en la mejor persona que pueda ser y a orientarle a que se obligue a ser feliz. 

Intento hallar el modo de comunicarme bien con mi familia, de construir relaciones de amor con ella y de ayudar a vencer las angustias de este tiempo juntos. Unas veces les ayudo yo y otras veces me ayudan ellos. 

Y lo seguiré haciendo con ellos y los que me rodean en mi vida a lo largo de ella, y ellos me ayudarán a mí a seguir haciéndolo, porque la mayoría vamos a sacar consecuencias positivas de todo esto y a valorar lo que de verdad importa. 

¿Cuesta? Sí que cuesta, pero hay que conseguir cruzar la meta, no apartarse del camino, o ¡descubrirlo!

Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.

(Del libro Don Quijote de la Mancha)

Créditos fotografía: Bill Oxford en Unsplash

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