Fatiga y esclerosis múltiple

Hace unos días tuve una gastroenteritis con fiebre y tras el episodio agudo me quedé cansadísima por unos cuantos días. En esta situación, en la que estando en la cama sin hacer ningún esfuerzo físico, me sentía tremendamente cansada. Pensé: esto es lo que mis pacientes deben sentir cuando se quejan de fatiga

Un altísimo porcentaje de las personas con esclerosis múltiple os quejáis de fatiga. Según algunos estudios la sufrís 8 de cada 10.

Desde el punto de vista médico fatiga no es lo mismo que cansancio. 

El cansancio es algo que todos sentimos alguna vez después de algunas actividades, o al final del día. Por lo general sabemos por qué estamos cansados y el descanso nocturno resuelve el problema. 

La fatiga es una falta diaria de energía, un cansancio excesivo de todo el cuerpo, no relacionado necesariamente con la actividad (si bien suele empeorar a lo largo del día), que no se resuelve con el descanso nocturno. 

La causa de la fatiga en la esclerosis múltiple no es conocida y no hay por tanto un tratamiento específico.  Os comento algunas prácticas que espero os ayuden a combatirla:

Evalúa tu nivel de energía

Obsérvate e intenta identificar las horas del día o de la semana en las que estás más fatigado y en las que tienes más energía, con objeto de realizar las actividades que te exigen mayor esfuerzo en las horas que tienes más energía. Piensa en los factores que pueden contribuir para una cosa o la otra, con la finalidad de evitarlos o favorecerlos.  Te ayudará hacer un diario o marcar en un calendario cómo te notas. Ponlo a prueba 1 semana y hazle los ajustes necesarios. 

Ernesto me confesó: «Todos los profesionales me decían que hiciera las actividades por la mañana pues es cuando se está más descansado, pero yo comprobé que no, que cuando yo me encontraba más vital era por la tarde, así que cambié mi horario de clases de la mañanas a la tardes. Este cambio me permitió acabar la carrera».  


Conserva tu energía

Acepta que no puedes hacer las cosas al ritmo de antes y que vas a tener que cambiar hábitos. 

Maite: «Me di cuenta que hacer descansos frecuentes y cortos, de tan solo 10 minutos, me proporciona energía, así que me organizo para descansar cada 3h aunque no esté cansada, con el objetivo de  descansar antes de cansarme. El móvil me avisa y yo le obedezco».

Piensa con antelación lo que tienes que hacer, y organízate para hacerlo a lo largo del día, no de carrerilla. 

Beatriz: «Antes me empeñaba en hacerlo todo de golpe pero acababa rendida y sin poderme mover en varios días. Me convencí de que no merecía la pena y de que el día tiene muchas horas útiles».

Ayuda a otros a entenderte y apoyarte

La familia, los amigos y los compañeros de trabajo te pueden resultar de utilidad si entienden lo que es ponerse en tu lugar, si entienden lo que significa la fatiga. ¿Continúas intentando dar gusto a todos? ¿Temes no agradar? Aprende a delegar o ignorar las tareas que realmente no es necesario que hagas tu.

Nieves: «Acordé con mi familia que no habría uno sentado mientras yo estuviera de pie; de esta forma no era yo la que se quedaba haciendo cosas como poner la lavadora  o recoger la cocina mientras los demás estaban sentados viendo la televisión. Ahora colaboran y nos sentamos a la vez, si bien… ¡no bajo la guardia!»

Adquiere hábitos de estilo de vida saludable

Actividad física: encuentra una actividad con la que disfrutes y mantenga tu cuerpo en movimiento pues el ejercicio proporciona energía. 

Antonio: «El yoga me ha resultado particularmente efectivo para reducir la fatiga porque me ayuda a meditar, me tranquiliza y noto que me da energía. Ahora lo hago yo solo en casa, tengo mi rincón y mi hora, y no lo cambio por nada».

Reduce causas de estrés: delega el trabajo pesado o busca un trabajo más tranquilo; habla con tu pareja y familia para conversar sobre tus necesidades de mejora en la relación con ellos; dedica un tiempo solo para ti, para estar en soledad o con quien te apetezca….

Esther: «Me planificaba muchas actividades personales y laborales que no eran realistas. Acababa cada día con sensación de falta de logro. Ahora procuro ponerme objetivos que puedo cumplir y me siento mejor».

Bebe más agua o toma frutas ricas en ella: la deshidratación es una causa de fatiga. A veces no beberás por temor a la urgencia urinaria, pero tienes que encontrar un equilibrio.  Una manera de saber si estás deshidratado es observar el color de tu orina. Si estás hidratado adecuadamente debe ser de color amarillo pálido o claro. Si es un poco oscura o tiene olor fuerte probablemente estás deshidratado. 

No fumes: de esta manera no disminuirá el contenido de oxigeno tan necesario para que tus células funcionen bien. 

Reduce el consumo de alcohol al menos durante la noche. El alcohol duerme en el fondo quita calidad de sueño. 

Pierde peso progresivamente mediante una dieta equilibrada. Si pesas menos te cansarás menos. No es lo mismo para unas piernas, unas caderas, una columna aguantar 85 que 75 kilos.

Duerme 7 horas por la noche. Es aconsejable acostarse y levantarse todos los días a la misma hora, incluso los festivos y asegurarse que el dormitorio sea cómodo y tenga buena temperatura, poca luz y poco ruido. Si tienes problemas para dormir estudia la razón. 

Desconecta el teléfono para evitar que te despierte porque suene o se ilumine, y no te acuestes con la TV o la radio encendidas pues aunque te duermas con ellas, pueden despertarte a lo largo de la noche cuando tu nivel menos profundo de sueño coincida con que emitan un sonido alto. Si duermes con alguien que ronca tendrás que plantear la posibilidad de dormir en habitaciones separadas, al menos a temporadas.

Ernesto: no dormía bien y me levantaba cansado. Me influyó la depresión; a día de hoy, cuando duermo mal, me levanto más cansado de la cuenta. 

No bebas cafeína, teína o alcohol al menos 5 horas antes de ir a dormir, y tampoco agua, para evitar los efectos estimulantes y el despertarte por tener que levantarte a orinar. Aunque una que otra taza de café puede ayudarte a combatir la fatiga durante el día, beberlo en exceso o muy cerca a la hora de dormir puede afectar negativamente a tu sueño.

Cuida las posturas corporales: usa y utiliza una silla con un buen respaldo para sentarte con la espalda recta y los hombros hacia atrás; evita agacharte o hacer trabajo que te obligue a elevar los brazos por encima de la cabeza y para ello ponte los objetos que usas más frecuentemente al alcance de la mano; lleva varias cargas pequeñas en lugar de una grande o usa un carrito para transportarlas.

Evita las temperaturas altas: en general os quejáis de que el calor aumenta vuestra fatiga, así que hay que evitar las duchas o baños largos y calientes, las saunas y buscar ambientes refrigerados que ayuden a no elevar la temperatura corporal.  El aire acondicionado frio en casa no es un lujo, es una necesidad. 

Finalmente, sé razonable con lo que esperas de ti mismo y por favor, no te sabotees, no seas tu peor enemigo: ¡recompénsate por lo bien que lo estás haciendo! 

Fuentes:

https://es.wikihow.com/combatir-la-fatiga

https://www.webmd.com/multiple-sclerosis/ms-related-fatigue#1

3 comentarios en “Fatiga y esclerosis múltiple

  1. Hola! Soy una chica de 25 años enferma de sindrome de fatiga cronica. Leo a algunos compañeros que dicen que a veces es dificil distinguir entre Esclerosis M y el SFC, que los sintomas son similares. ¿Esto es así? Por otro lado, el sFC se diagnostica por exclusion de otras patologías. En el caso de la EM, a parte de la resonancia, ¿hay algun tipo de anticuerpo en sangre que salga elevado? En mi caso llevo 6 años enferma, si mi problema fuera el de EM no diagnosticado, ¿tendria algun tipo de daño fisico visible? Gracias.

    1. Estimada Eva,

      En mi opinión es fácil distinguir la esclerosis múltiple de la fatiga crónica. Los pacientes con esclerosis múltiple pueden sentir fatiga crónica pero, además, tienen otros síntomas que para nada tienen las personas que sufren del síndrome de fatiga crónica. La prueba clave para la esclerosis múltiple es la resonancia y no existe ningún anticuerpo en sangre que permita diagnosticarla. Tras 6 años enferma no veo probable que tengas una EM no diagnosticada.

      Un saludo afectuoso

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