Incertidumbre y esclerosis múltiple

Hoy Dolores me ha puesto encima de la mesa el tema de la incertidumbre. La incertidumbre que le provoca la esclerosis múltiple (EM). No lleva mal la enfermedad en sí, si no el hecho de no saber cómo esta se va a comportar. ¿Tendrá implicaciones para su futuro?

El no saber si se va a tener más brotes, el no saber si el tratamiento va a resultar efectivo, el no saber cómo será el futuro, el no saber… es una incógnita a la que se enfrentan muchas personas con EM, según mi experiencia.

La capacidad de lidiar con esta incógnita, con el no tener la certeza de qué va a pasar, no se resuelve por igual, y hay personas, como es el caso de Dolores, a las que esta incertidumbre les ensombrece la vida más que la propia enfermedad.

La incertidumbre es propia de la vida y a ella nos enfrentamos todas las personas:

¿Tendré alguien que me quiera?

¿Durará mi matrimonio toda la vida?

¿Conseguiré mantener mi trabajo hasta la edad de la jubilación?

¿Llegaré a cobrarla?

¿Y el futuro de mis hijos?

¿Nos afectará una guerra?

¿Habrá vida después de la muerte?

Deciros que la incertidumbre no es un problema, si no una dificultad de las muchas que se presentan en la vida y que es la manera con la que se afronta la que la convierte o no en un problema.

La clave de la tranquilidad, de la serenidad, está en aceptar lo que hay, que en este caso es dejar de querer encontrar la respuesta a una pregunta que no la tiene. Hay que romper con este deseo y dedicar el esfuerzo a vivir el presente lo mejor que se pueda, pues el presente es lo único real.

Si uno se amarga el presente imaginado un mal futuro, cuando llegue a ese futuro se encontrará con que ha pasado una mala vida, pues hoy es el pasado del futuro. Más vale luchar por ser feliz cada día y, así, cuando se llegue al futuro, si es malo, habrá un montón de días bonitos que recordar.

Hay psicoterapeutas que aconsejan que hay que obligarse a ser feliz. Pienso que tienen razón. En algún momento hay que dejar de sufrir, aceptar que las cosas no siempre salen como uno quiere, comprender que el desafío es ser feliz como se es en cada momento, y tener conciencia plena de que el ser feliz no depende tanto de las circunstancias como del cómo uno interpreta esas circunstancias.

Hay muchas personas que lo consiguen, por lo tanto se puede. ¡Ponte a ello!

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