La importancia de dejarse amar

Hoy he visitado a una paciente que manifestaba el deseo de aliviar algunos síntomas provocados por la enfermedad, como las molestísimas parestesias en piernas, pero necesitaba mucho más que eso; necesitaba vomitar su angustia. Es una situación frecuentísima.

La angustia se la provocaba el hecho de necesitar ayuda para sacar adelante a su casa y a sus 2 mellizos de 5 años. El marido trabajaba todo el día y ella no quería que participara en el trabajo doméstico, pues pensaba que ya tenía bastante con el trabajo fuera de casa, y se sentía mal cuando los hijos se le echaban encima con ganas de jugar cuando él llegaba cansado por la noche. El marido no protestaba, más es, le gustaba recibir ese cariño, pero ella reñía a los niños y se los apartaba. Los padres de ella estaban deseando ayudar pues tenían posibilidades de hacerlo, pero ella se resistía. Se sentía culpable por no poder abarcar todo y se castigaba, se castigaba esforzándose física y mentalmente hasta la extenuación y la depresión. Estaba metida en el círculo «Me siento culpable, Tengo vergüenza, Me castigo».

Creer que los demás nos aman por nuestra fuerza y autosuficiencia y temer que dejen de amarnos si no somos tan fuertes, es probablemente lo que subyace en la resistencia a la ayuda

La fuerza y la autosuficiencia pueden ser admirables pero no son la causa por la que la mayoría de las personas amamos a otra persona.  Amamos la ternura, la calidez, “el corazón”. Amamos las acciones amorosas.

Si dejamos de verlo así, y creemos que el amor depende de ciertas condiciones y circunstancias, entonces, la vida no se sostiene.  

Aceptar la discapacidad alivia el sufrimiento que provoca su rechazo

Evitar la ayuda de los que desean ayudar impide recibir amor. Hay que dejar entrar el amor, reconocer que los otros nos quieren, recibirlo y corresponder. Hay que integrarse al amor.

Es maravilloso ver cómo un día visitas al paciente o a la paciente y le ves mucho mejor, francamente mejor, y que no se debe al tratamiento farmacológico, sino a que por fin ha cambiado el modo de ver las cosas.

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